Ahora ya no soy la misma niña que era hace dos días. Ahora, ahora soy feliz. No te necesito, te fuiste, te fuiste para no volver, pero no te fuiste a otra ciudad ni nada parecido, sino que te fuiste de mi vida. Perdí mucho tiempo llorando por tonterías. O peor, perdía el tiempo pensando en ti. Me alejaba cada vez más de mis amigos y familias. Pero ahora, ahora vuelvo a ser yo. Aquella chica llena de locura. La locura irreemplazable que recorre por mis venas día a día. La que me hace ser feliz, y sobre todo, la que me hace ser yo misma.

No hay comentarios:
Publicar un comentario