Y estar hablando durante horas, de lo mucho que nos queremos. Que se nos caigan las lágrimas, cuando no logremos tenernos. Y llegar a pensar en el destino. Que no nos quiere juntos. O simplemente, mala suerte. Toca volver a empezar, tirar el dado de nuevo. No volver a sentirnos.
Somos lo que el tiempo deja.

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